
Y también me escondí por mucho tiempo
Durante años viví con la mente llena, el cuerpo cansado y una sensación constante de no encajar.
Con el tiempo entendí que muchas de esas emociones no nacían en el presente, sino en heridas más profundas adquiridas en la niñez.
Hubo un tiempo en el que buscaba estar siempre ocupada y asumir responsabilidades que no me correspondía, lo hacia en piloto automático, era un mecanismos de defensa para estar desconectada de mi cuerpo y luego me quejaba que no tenia tiempo para mi.
Esta situación también me llevaba a una vergüenza silenciosa, en no sentirte suficiente y mucho más.
Todo cambió cuando estudiando naturopatía realice un trabajo de psicología...
Recuerdo que el profesor nos dijo que el tema era libre, la verdad es que no tenía del todo definido sobre que tema quería trabajar, pero de repente me llegaba información sobre las heridas de la infancia, pues empecé a investigar y vaya sorpresa me lleve, las tenia todas y bien latentes, fue un trabajo muy duro.
Descubrir que yo misma pasaba por eso, lloré demasiado, pero a la vez fue algo reparador.
Las heridas de la infancia no las eliminamos pero si las trabajamos para que dejen de doler.
Hoy acompaño a mujeres que se sienten mentalmente saturadas a recuperar claridad, coherencia y dirección en su vida…
empezando por la raíz
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Dejar de sobrepensar lo que dices
Reducir la autocrítica
Exponerte sin miedo al juicio
Recuperar tu seguridad interna
Empieza hoy a entrenar tu mente y dejar de sabotearte.
FORMAS DE TRABAJAR CONMIGO

Alba.

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